Se refiere a la idea
de que la escuela forma parte de un proyecto social, cultural y político.
En clase, estuvimos
analizando cada uno de estos puntos que se muestran en la imagen.
En primer lugar,
comentando el apartado La homología entre
la escolarización y otros procesos educativos, sacamos algunas de las ideas
como la concepción que se tiene de que la escuela es una “máquina” de educar.
Por lo tanto, la escuela asume que educar significa desarrollar todos los
elementos que constituyen la institución escolar, es decir, la “máquina”.
El hecho de que exista
una competencia titulada aprender a
aprender parece que dejamos de lado que el aprender es algo innato en el
niño o niña, es decir, el niño/a aprende desde el momento en el que nace. Con esta
competencia eliminamos la creencia de que el niño/a aprende por sí solo, y sólo
consideramos como válido el aprendizaje que pasa por un sistema de acreditación
como es la escuela, esto tiene que ver con otro apartado, que aparece en la
imagen, La creación de sistemas de
acreditación, sanción y evaluación escolar. Con esta idea, se determinaría
que todo el conocimiento que el niño/a aprende fuera del curriculum queda fuera
del aprendizaje escolar.
Sólo hay que fijarse
en los informes PISA como le da importancia a materias como matemáticas o
lengua, y no tienen cabida otras como música, las artes o la expresión de
emociones. La escuela legitimiza igualmente algunos conocimientos más que
otros, sobre todo aquellas materias que tienen libro de texto y se basan en la
repetición de ejercicios, fichas y exámenes. Adquiriendo así, materias como
música y plástica un carácter secundario.
En cuanto al apartado La matriz eclesiástica, se refiere a que
siempre la escuela ha perpetuado el modelo eclesiástico para conformar sus
clases. Pues la iglesia desde el principio ha sido el punto de referencia para
constituir la escuela. Aunque hoy en día, hay muchas escuelas que han cambiado
su orientación eclesiástica siguen permaneciendo vivos muchos aspectos propios
de dicha institución en nuestras aulas.
La doctrina
eclesiástica consistía en una persona que está preparada para dar clase y se
impone como el principal portador del saber y persona de autoridad del aula. Por
tanto, no se deja lugar para la comunicación y para el diálogo con el alumnado.
Pretende crear a alumnos homogéneos, promoviendo la idea de asimetría con las clases organizadas de
manera muy similares. En definitiva, presenta un espacio de autoridad
legitimado donde el conocimiento que el niño aprende por sí solo no sirve, solo
el que se aprende en la escuela. Por tanto, si todos pasamos por un proceso de
regulación artificial es lo que Foucault llama domesticación porque me limito a realizar un proceso de
homogeneización. Por todo ello, es necesario plantearse la idea de romper con
la artificialidad del sistema educativo, haciendo que el curriculum se acerque
al alumno/a y no el alumno/a al curriculum.
Partiendo de esto, son
muchos los casos de alumnos/as que son rechazados o tratados como inferiores
por el hecho de que no llegan al objetivo planteado por el curriculum. Pero, ¿de
quién es el problema? Siempre se busca el problema en el alumno/a, éste se
supone que siempre tiene la culpa de conseguir esos objetivos. Como se
considera que el docente es el ejemplo de
conducta a seguir él nunca se equivoca y el problema es del alumno/a.
Además, la escuela considera que si dispone de especialistas de la educación
como lo son los docentes, las familias y la comunidad no tienen cabida en el
funcionamiento de la escuela. Entones, la familia y la comunidad se convierten simplemente
en un apoyo alejado de las decisiones importantes, lo que aleja la escuela de
la realidad: descontextualización del
contenido académico y creación del contenido escolar. Se plantea ante esto,
la necesidad de educar acorde con el contexto, de otro modo la escuela como
máquina da igual donde se ubique pues esto no va a tener repercusión en el
centro ni en los alumnos/as ya que el contexto no importa.
Para terminar otro
aspecto importante, la generación de
dispositivos específicos de disciplinamiento, que se refiere a como los
niños y niñas están obligados desde que entran al sistema educativo (aunque
algo menos rígido en infantil) a permanecer sentados durante la clase, con la
disposición de las mesas mirando al profesor, a permanecer callados, etc. Tal y
como plantea Bernstein las pedagogías visibles e invisibles.
Por todo esto, se
plantean modelos educativos alternativos donde se promueva la existencia de un
alumno activo y dinámico que permita organizar la escuela desde la perspectiva
de lo verdaderamente importante el alumno.
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